Tranquilidad

Me senté al frente del computador con ganas de escribir letras de amor. Llevo dos horas buscando las palabras exactas para describir lo que estoy sintiendo. A veces sé que me vuelvo muy intensa con las cosas, con mis temas y le doy vueltas y vueltas y ahí me quedo, sin definir. Esta vez no quiero que sea así, esta vez quiero ser precisa.

Soy un desastre despistado, tierno e intenso. Una loquita que ama los saltos y las sorpresas, especialista en eternizar amores fugaces. Buena onda y cool, aunque a veces muy cerrada, eso sí y me gusta, lo disfruto.

Hace mucho no me sentía así, tan llena de ganas de vivir. El amor se manifiesta de muchas formas, hacia los demás y hacia ti. Hacia la vida, la naturaleza, los animales, el sol, mi mamá, mis amigas compañeras de vida que me hacen reír, tú …

Por fin, lo digo con mis ojos brillantes y sonrisa de no creer, pensé que nunca me iba a volver a sentir así. Ahora es real, porque ahora es amor propio. Por fin entiendo cuando te dicen “¿Quién te va a amar si ni siquiera tu lo haces?”, pues ajá, tenían razón… necesitaba conocer este sentimiento.

Hoy miro atrás y agradezco por todo lo que pasé. Tengo muchas cosas que agradecer, personas que llegaron a mi vida y se fueron, otras que llegaron y se quedaron, otras que me enseñan algo nuevo cada día. Es bonito ese sentimiento ¿ah? de sentir que tienes un mundo nuevo a tus pies para comerte, aprender y ser feliz.

Hablemos del año pasado, lo difícil que fue empezar el año en abril… digo empezar porque fue el cierre de un ciclo importante en mi vida y literal, volví a empezar. Un año difícil para la princesa porque aprendió lo fuerte que puede ser, la cantidad de obstáculos que puede pasar y de lo mucho que es capaz. El mayor error cuando estás en una relación, es darle al otro toda tu vida y quedarte sin nada. Hay una diferencia muy grande entre dar y compartir, y ahora que comparto, me doy cuenta de lo saludable que es no perderte en alguien, sino estar, bonitamente.

Me di cuenta que cada día tengo una oportunidad de hacer algo diferente. Tu me llenas de ganas de vivir, de conocer, de aprender. ¡Quiero comerme el mundo… contigo!

Quiero volar, quiero nadar, reír, dormir, abrazar, cocinar… Quiero conocer todos los lugares nuevos que pueda, mirar el cielo, disfrutar del sol y de la lluvia también. Quiero escuchar historias, contar las mías… hay una infinidad de verbos que podrían ir aquí, a lo que voy es a que regresaron mis ganas de estar aquí, de VIVIR… y es amor, PURO AMOR.

Amor por lo que hago, por lo que sé, por lo que siento, por lo que quiero y los que tengo cerquita.

Estoy entrando a un nuevo universo que jamás soñé pero para el que inconscientemente me preparé, con entrega y determinación. Una etapa que hoy construyo todos los días y ahora, sí, lo sueño intensamente y no quiero que nadie me hable de otra cosa, solo veo referencias, un día lo quiero enorme, otro día pequeño, al siguiente flores pero cinco minutos después matas y solo matas.

Somos las palabras amorosas que nos creemos y los mensajes negativos a los que no les paramos bolas. Nuestra vida se trata de las veces que entendemos cuáles son las batallas que no debemos dar y cuáles, definitivamente, sí. Los lugares que nos hacen bien y los que debemos no volver a pisar. La gente que debemos dejar ir y a la que nos debemos abrazar. Todo aquello que permitimos que nos afecte, los dolores que prolongamos, los aprendizajes que no queremos aprender, lo que queremos ver, lo que elegimos amar, lo que soñamos hacer realidad y obvio, a los que nos hacen bien o nos hacen mal.

 

 

 

 

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