No pasa nada

Una de las cosas que más asombra a las personas que me conocen, es lo consciente que parezco ser de mi vida, de mis sentimientos, de mis errores y aciertos. Se asombran cuando digo “Me siento vulnerable .. y está bien sentirse vulnerable”, porque no entienden como puedo permitirme sentir un montón de cosas que debería estar controlando.

Nunca me ha gustado controlarme, con nada. Siento que se pierde la magia. Tal vez por eso soy un terremotico andante que acaba con todo lo que se encuentra. Si, así de dañina soy y lo sé. Odio la tranquilidad pero todos los días de mi vida ansío tenerla y cuando llega, necesito un pretexto, una excusa para que todo se revuelque y cambie de lugar. Y así me paso los días revolcando cada aspecto de ella como si fuera un juego que no voy a perder. Y pierdo y cuando pierdo, recaigo en todas las deliciosas enfermedades mentales que alguien puede padecer … y revivo, al final. Para volver a empezar.

El punto es que, este tiempo, ha sido de renovación, de entendimiento, de conocimiento y ahora, dando pasitos pequeños, me empiezo a sentir mejor. Eso es lo que no se ve, detrás de las historias de Instagram, detrás de la foto bonita y bueno, ajá, eso es lo que no ven cuando juzgan, cuando suponen y hablan. Después de varios años de estar en una relación, de sentirme enamorada, de sentir que estaba en el cielo (o infierno, no sé, todavía es confuso), hoy apenas comienzo a sentir que me recupero. A veces el amor puede acabarte completamente, porque cuando empiezas a amar más a la otra persona que a ti, entregas todo y te quedas sin nada.

Por eso, ahora creo fielmente en que todo lo que doy, lo recibo y por eso, con el mayor de los esfuerzos, ahora solo busco dar tranquilidad, a las pocas personas que están a mi lado, que me conocen y me acompañan en este camino tan caótico.

Conmigo es siempre lo mismo. A un momento estoy muriendo y al día siguiente, como logré taparlo, hago como si nada hubiera ocurrido, olvidando del todo la situación.
Cuando dejo de sentir empiezo a pensar. Me pregunto cosas lógicas y creo las respuestas de la manera más sencilla. Y así, la vida se vuelve fácil, consciente. Somos muchas, ya lo había dicho y es cierto. Mezclo tiempos, personas, pensamientos, momentos. Soy muchas que difieren entre ellas: tienen distintas personalidades y las motivan cosas diametralmente opuestas. ¿Cómo lo hago? De la misma manera como lo odio y lo amo. Así, sin explicaciones.

En fin, aquí estoy, tratando otra vez de entender un poco esto que siento … o que estoy dejando de sentir.

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