La ciudad del amor

Con el viaje a India tenía muchas expectativas porque cuando lo planeé estaba en un momento muy inestable de mi vida, así que como la mayoría de personas que buscan este destino, esperaba una transformación y una claridad emocional cuando llegara.

Tal vez esta no es la historia por la que debería empezar pero aquí estoy como siempre, hablando de amor, que es lo que más de mueve.

Llegué a Agra principalmente a ver el Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo, el monumento al amor. Sabía que quería buenas fotos, que era un lugar maravilloso, pero sabía que debía desconectarme y conectarme con lo que pasaba allá.

Taj Mahal

Vamos a contextualizarnos un poco: Todos sabemos que el Taj Mahal es una prueba del amor de un marido por su esposa. Sería la tumba que el marido construyó para su difunta esposa mucho más joven que él, y su magnifiscencia correspondería al amor que ella le dio. Es una historia muy hermosa, pero ¿no sería una leyenda?

Bueno no El Taj Mahal fue construido para Mumtaz Mahal, tercera esposa del 5º emperador mogol Shah Jahan, quien tenía un gran amor por él. Cuando murió el 17 de junio de 1631, dando a luz a su hijo número 14, fue enterrada en Burhanpur, donde murió. Pero esta tumba fue temporal, fue lo que decidió Shah Jahan quien, devastado por el dolor, decidió construirle a su esposa un mausoleo tan hermoso como su amor por ella. Dedicó 22 años a esta tarea y arruinó parcialmente el tesoro de los mogoles, pero el caso estaba a la altura de sus expectativas. El Taj Mahal nació. Así que esta historia es muy real.

En fin… ahí estaba yo, ante tremenda obra maestra y lo único que se me ocurrío, más que pedir amor (me imagino que es lo que hacen las personas al estar ahí) fue entregarle a ese lugar, todos el amor no correspondido que seguía en mi corazón y me dolía tanto.

Para mi fue desprenderme de todo el dolor del desamor que en algún punto había decidido guardar (no sé por qué ni para qué). Me senté en las escaleras de una de las torres del Taj Mahal y oré. Si, hablé con Dios, con la vida, el universo, la naturaleza, como lo quieran llamar. Después de una hora sentada ahí, fui sintiéndome cada vez más liviana de peso emocional y solo sonreí (lo que sigue después en la historia son amigas llegando a donde estaba sentada y de dónde salió esta foto:)

… Pero ahí no había terminado la historia de Agra y yo no lo sabía.

Por razones del universo que yo no busqué (LO JURO) terminé en un matrimonio. SI! Un matrimonio Hindu, YO, Laura Sánchez, la que acababa de soltar el amor. hágame el favor. Bueno, en realidad, en dos matrimonios diferentes.

Novia y Novio

El primero, muy tranquilo, decoración divina (esa noche llovió en Agra y los matriomnios tuvieron que esperar), mi amiga y yo invitadas por el hermano de la novia, estábamos ahí, asombradas de tanta majestuosidad y con algunas expectativas de lo que iba a ser la noche. Pues bueno, resumiendo, en el primer matrimonio no duramos mucho, a los 20 minutos salimos corriendo y llegamos al segundo matrimonio.

Segundo matrimonio: OMG.

Empezó con la caravana del novio hacia el salón principal, él en un caballo divinamente decorado con sus amigos alrededor bailando, sus familiares y nosotras dos ahí. En la India todo es muy especial porque las personas te hacen sentir como de su familia, estaban felices de vernos ahí y todo fue muy mágico: Para resumir: Bailamos en la caravana como dos horas hasta llegar al salón principal dónde nos encontramos con todas las familias, amigos y demás (más de 2.000 invitados).

Mi amiga y yo, nos sentamos a ver lo que seguía del espectáculo y cuando nos dimos cuenta, estábamos rodeadas de aproximadamente 10 hombres, todos atentos a lo que queríamos, si estábamos bien, si necesitábamos algo… (no saben la caballerosidad de los Indios).

Y ahí estaba él, mirándome con sus ojos tímidos, y acercándose un poquito con la conversación más casual del mundo. Él es especial en esta historia porque sin yo esperarlo, sin pedirlo y sin él imaginarlo, termino esa noche dándome la lección de amor más grande del mundo: No debo esperar MENOS de lo que merezco por parte de ningún hombre. Por más sentimientos, emociones, pensamientos hacia él, la princesa siempre debe ser lo primero.

No voy a dar muchos detalles porque ajá, bueno… no le pedí permiso para escribir sobre él, pero esa noche, en Agra, la ciudad del amor, la princesa sintió el amor que no sentía hace muchísimo tiempo. No, no hablo de sexo, y no, no me enamoré… o tal vez si y no tiene nada de malo. Lo que sé es que esta ciudad me enseñó tanto en un día que se quedó en mi corazón.

Volví a ver a Dev, una segunda vez, 10 días después. Me regaló el amuleto del pavo real que les conté en mis Instagram stories… ¡Qué chico! 🖤

A veces pienso que debo pedir perdón por dejar el corazón por ahí regado a donde voy. O por disfrutar enamorarme en un día y besar con el alma. Sí, también a veces creo que debo pedir perdón por esperar cuando no tengo que esperar. O no sé si debo pedir perdón por creer todavía en el amor o más bien por odiar al amor con todo el odio amoroso y miedoso de mi misma.

…Me pido perdón y agradezco por cada experiencia.

Gracias AGRA

Mi corazón es tuyo.


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