Amor NO correspondido

Bueno, aquí estoy. Otra vez, escribiendo sobre el amor. Pero esta vez, no es amor trágico (¿o si?) de ese que te hace mucho daño y del que quieres salir corriendo, esta vez es amor, puro, en su máxima expresión, que dos personas sienten… ¿por qué NO correspondido? porque la otra persona decide que no va a funcionar y prefiere quedarse con lo que siente y no vivir nada, fin.

Hace un tiempo conocí a un chico, que desde la primera vez que nos presentaron supo sacarme una sonrisa que no tenía hace mucho. Lo saludé como quién no quiere la cosa y seguí con lo que estaba, sin saber lo que me esperaba.

¿quieren leer la historia real, con detalles?

Bueno, aqui va:

Nos conocimos y ese día empecé a coquetear, si, como coqueteo yo cuando alguien me cautiva con su mirada. Estaba en medio de una presentación y sentía su mirada, cuando terminé me acerqué a decirle algo y él, con su mirada curiosa me dijo que lo había hecho muy bien, ahí entendí que por lo menos tenÍa un poco de interés. Por razones del destino, tuvimos que pasar otro día juntos y ahí empecé a sentir cosas por él. Me preguntaba si estaba bien, si necesitaba algo, me miraba mis ojos de cansada y decía que tenía que descansar. Estábamos en algo que requería mucho tiempo, toda la noche y me sorprendió con un antojo que tenía (de esos que engordan un montón). Después apareció con un red bull en la mano para que yo me sintiera un poco mejor y cuando le conté que alguna vez un chico me intentó conquistar diciéndome que mis ojeras eran de panda, me sonrió y dijo que mis ojos de cansada eran bonitos. Justo en ese instante, esa sonrisa, fue la que me hizo sonreír y querer conocerlo, saber quién era, qué le gustaba y cómo besaba.

(Ese día, con toda la seguridad del caso, me dijo “Carolina” y yo me sentí la más ofendida. Le reclamé porque seguramente estaba enamorado de una Carolina, hice pucheros y él tuvo que pedir disculpas un mes entero).

Hice que las cosas pasaran, porque así soy yo. Afanada, apresurada … así que, dos días después, lo invité a salir. Él, en contra de todos los pronósticos, parecía ser de esos chicos que uno no cree que existen. Me recogió, abrió mi puerta, me puso el cinturón, me llevó a comer a un lugar rico, cuando iba a correrme la silla me sorprendí y creo que lo espanté un poco, igual cuando recibió mi bolso de manera preocupada para que yo no estuviera incomoda, e igual que cuando me abrió mi soda y la sirvió en el vaso: O sea, literal, un caballero.

Esa noche tomamos vino, conversamos, me tomó fotos porque ajá “Linda, yo sé que a ti te gustan las fotos” y … no sé, es tan raro, no saben lo que sentí. Un hombre que se sale de todo lo que he tenido y me tenía ahí, con toda mi atención en él, como se lo llegué a decir después. Cuando me di cuenta, hablábamos todo el tiempo, nos decíamos cosas bonitas, conversábamos rico, el sexo ni se imaginan y me gustaba… ¡ME GUSTABA! Me encantaba con su ropa, con su música. No me pregunten qué rayos hizo, porque de eso ni yo tengo idea, simplemente el blanco de sus dientes me encantaba, me encantaba que le gustara todo lo que le mostraba, me encantaba reírme con él, no era justo que me encantara tanto desde hace poco.

Me encantaban sus 1.75 metros, sus manos de papá, solo les falta una argolla, me encantaba que le encantaran mis manos de tía, me encantaba como tomaba café en las mañanas, que usara el sarcasmo porque escupirle y darle patadas a la gente es de mala educación, me encantaba como cantaba “Something about us”, su ansiedad cuando pensaba,  como se mordía los labios cuando algo en mi lo excitaba, me encantaban sus besos sexys y suavesitos como un durazno, me encantaba tanto, que (tal vez él nunca se dió cuenta) desde que lo veía, hasta que nos despedíamos, sonreía como no había sonreído hace mucho tiempo

¿Qué pasó? … “Laura, yo no soy tu tipo. Cuando llegué un man con barba vas a dejar de estar conmigo. Laura, tus fotos en instagram no me gustan, Laura … eres muy coqueta, no controlas tus ojos, Laura ¿Cómo se que no estás con alguien más?”. ESO PASÓ. Pero … asombrosamente yo estaba muerta de amor, de gusto por ese hombre. Así que dije ” ajá, está bien… yo puedo cambiar” … y ahí empezó el rollo. Todo se volvió difícil, caótico, nada le gustaba, todo le chocaba y yo estaba ahí, intentando ser perfecta para él. En fin, historias vienen, historias van (puedo quedarme aquí contándoles las cosas que pasaron entre los dos) él decidió que, a pesar de sentir algo por mi, no quería estar conmigo porque yo no era la mujer de su vida y no cabía en su proyecto de vida.

Lo más curioso es que el día en que para mi, se acabaron las cosas, él escribió en un tierno mensaje de WhatsApp: “La verdad es que no va a pasar nada entre los dos” y yo pensé … “Pero por dios” No va a pasar? Salida con sus amigos, sexo en el baño, mensajes a las 3 de la mañana, llamada a las 12:01 am el 1 de enero, abrazo en el mirador viendo el atardecer, vino en una cera un 7 de diciembre… ¡por dios! Si esto es no va a pasar nada entre los dos, de qué me estoy perdiendo?

¿ A qué voy con esta historia? a que … lo que es tuyo, ni aunque te quites y lo que no es tuyo, ni aunque te pongas. Me llené de sentimientos bonitos, creo que uno siempre siente algo diferente por cada persona que pasa por su vida, lo que me pasó con él era magia. ¡No saben! Tanto, que aunque la historia no terminó bien, estoy aquí sonriendo, feliz, recordando las miradas, los abrazos, las palabras. ¿Qué queda? …Las ganas de poder vivir momentos bonitos con él; quería playa, quería frío, quería comer, quería dormir, quería t o d o con él. También aprendizajes, que la vida me sigue poniendo por insegura. Tengo que quererme, tengo que valorar lo que soy y lo que tengo para dar. Este chico no supo ver ni recibir lo que yo sentía, solo me pedía cambios  y cambios y más cambios.

Hoy, recordando esta historia, entiendo que el amor es así y que, como ya lo he dicho en variada ocasión, tengo el derecho a no gustar. A él no le guste, no le gusté para algo bonito, para algo serio, para algo duradero. ¿error mío? … no. Tal vez intolerancia, inseguridad  y miedos de su parte que a la final, no le permitieron vivir y ser feliz a mi lado.

Hoy cierro capitulo, porque ya no más. Porque qué rico recordar y sonreír, qué rico mirar y no sentir nostalgia de lo que pudo haber sido, qué rico estremecerse y saber que cada cosa que entregaste valió la pena.

De amores no correspondidos (que todos hemos tenido) y besos ricos (que todos deberíamos recibir).

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