A oídos necios, palabras sordas…

Creo que después de varias decepciones del corazón, no solo románticas; hablo de cualquier tipo de decepción que te puede causar un amigo, un pariente, un amor, cuando alguien decide irse de tu vida, y toma la decisión de una manera fácil, sin dudar,  pierdes la capacidad de pedirle que se quede. Es entender que por más argumentos que le des, él ya tomó esa decisión y no depende de ti.

Él decidió irse, después de yo dejarle claro que lo quería en mi vida y me importaba.

Esa afirmación me hace entenderlo y definitivamente creo además de ser una pérdida de tiempo, que es tan valioso, es un desgaste emocional para el que no estoy preparada. El tiempo está sobre valorado. Necesitamos tiempo para amar, para confiar, para sentir algo por alguien. ¿por qué no puedes estar enamorado después de la primera vez de ver a alguien? ¿por qué no puedes confiar en esa persona desde la primera vez que la miras a los ojos? ¿Enserio medimos los sentimientos y la grandeza de algo por el tiempo que lleva?. Yo no necesite más de tres horas para sentir que confiaba en él, que podía dejarme secuestrar las horas que quisiera porque sabía que iba a estar segura con él. ¿Amor? no sé … tal vez solo necesitaba distraerme. O tal vez era amor y si es posible sentirse así sin necesidad de pasar años con alguien.

No sé muy bien cómo explicarlo, pero creo que, como los cronopios de Cortazar, existimos personas en el mundo con un corazón lleno de amor y con una sensibilidad por el mundo que nos lleva hasta el extremo.  ” Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural. Las esperanzas lo saben, y no se preocupan. Los famas lo saben, y se burlan. Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina”. Y nosotros, ese tipo de personas, soñamos, queremos, amamos con todo lo que tenemos y a la primera, si nos nace y si aparece la persona adecuada.

No te voy a dar explicaciones, no puedo pedirte que te quedes si te has intentado ir más de una vez. No puedo convencerte de que soy yo, de que el café de la mañana puede ser mejor si estoy ahí, de qué cogerte la mano me da más nervios de amor que nervios de miedo, de que a la final, si has estado este tiempo, es porque te he permitido estar, porque quiero que estés, porque te quiero.

“Pero así como estoy sorprendida, estoy agotada y no voy a perder tiempo y energía dando explicaciones que sé que vas a dejar pasar”.

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